trendesombras.com Num #0 - Septiembre 2003


4. un toque de religiosidad

Aunque ya Sonrisas de una noche de verano es la película que le hace internacionalmente conocido, no es sino a partir de El séptimo sello (1957), cuando el nombre del director aparece en todos los países como el de un autor de gran categoría.

En efecto, las andanzas asombradas del caballero Bork, con su escudero, especie de Don Quijote y Sancho Panza medievales, por unos lugares donde el miedo, la enfermedad, el dolor, la intolerancia y el fanatismo dominan las vidas de los hombres, tras su vuelta de las cruzadas, constituyen un cambio para la mentalidad de los espectadores no habituados a este tipo de cine.

El séptimo sello (1957)

Más aún cuando a los aspectos más realistas de retrato de una época amarga y sucia, tanto física como espiritualmente, se une un elemento fantástico de primer orden, como es la aparición de la muerte como personaje, una muerte siniestra en apariencia –aunque no más que las figuras de los monjes de la época– pero humanizada, que admite prolongar el tiempo que le queda al caballero a lo largo de una partida de ajedrez de resultado inevitable, con el fin de que sea capaz de encontrar una explicación a sus preguntas y comprender el significado de la vida y de la muerte.

El caballero aterrado y confuso ante tanta miseria y dolor, se plantea preguntas sobre la existencia de un Dios que admite que ocurra lo que está viendo, mientras su escudero, más escéptico, con las reticencias que dan la falta de planteamientos culturales más refinados y curtido en una experiencia que ha vivido con los pies más en el suelo que su amo, se dedica a satisfacer sus necesidades más elementales dudando de todo.

Sus encuentros con distintos personajes y situaciones, flagelantes, brujas quemadas, personajes sencillos, puros o bárbaros, artistas, ante los que se plantea la utilidad del arte –soberbia la escena en que el escudero dialoga con el pintor–, juglares –una vez más, los comediantes–, etc. marcan su trayecto en la búsqueda de una respuesta a sus preguntas. Aunque la única respuesta real es la propia muerte que arrastra a todos, ricos y pobres, inocentes y culpables, en un final espléndido que no resuelve las dudas.

El revestimiento preciosista, quizás en exceso, con que el director envuelve sus barrocas y contrastadas imágenes y la clara alusión a las pinturas medievales que aparecen a lo largo de la obra marcan un film de calidad incontestable, donde la imagen de la muerte junto al mar, con su negro manto queda marcada en la mente.

Esta preocupación por la existencia de Dios creó en su momento la idea de un Bergman como director de cine religioso, a pesar de que su preocupación por el tema ocupa fundamentalmente solo una parte de su extensa obra, más centrada, en todo caso en la actitud del hombre ante una muerte inevitable que condiciona toda la vida. El hecho de que esta fue su primera producción que se exhibió en España, continuada por su relativamente posterior El manantial de la doncella (1960) y la falta de criterio temporal en la exhibición del resto de su cine, creó entre la crítica y en el público una opinión errónea sobre las conceptos básicos de este director, que llevaron a decepciones posteriores por encontrarse con lo no esperado.

El manantial de la doncella (1960)
  Sus encuentros con distintos personajes y situaciones, flagelantes, brujas quemadas, personajes sencillos, puros o bárbaros, artistas, ante los que se plantea la utilidad del arte –soberbia la escena en que el escudero dialoga con el pintor–, juglares –una vez más, los comediantes–, etc. marcan su trayecto en la búsqueda de una respuesta a sus preguntas. Aunque la única respuesta real es la propia muerte que arrastra a todos, ricos y pobres, inocentes y culpables, en un final espléndido que no resuelve las dudas.

En El manantial de la doncella la propuesta se realizaba en otros términos aunque se utilizaba de nuevo el medioevo como marco para hacer evolucionar los personajes. Pero en ella aparecía una mezcla del cristianismo con anteriores creencias escandinavas que se dejaban ver en una serie de rituales que seguían los personajes. No en vano es una transposición de una leyenda medieval, que lógicamente bebe de fuentes anteriores a la introducción del cristianismo en esa zona geográfica.

Dios, aquí, es algo totalmente asumido, los protagonistas no se lo cuestionan, viven bajo su presencia y su dominio, su comportamiento se acerca con frecuencia más a la idolatría pagana que al concepto cristiano de la divinidad. Así la “ejecución” de los bandidos por parte del padre es como un sacrificio ritual. La actitud del protagonista es de dolor pero también de asunción, para él lo que ha sucedido es algo permitido por Dios, forma parte de sus oscuros designios, pero a pesar del sufrimiento que le provoca no se lo cuestiona, se somete y le rinde pleitesía mediante su aceptación, lo que es correspondido con un “milagro”.

¿Debemos entonces colegir que Bergman ha aceptado la existencia de ese Dios que se cuestionaba años antes? Pienso que más bien lo que se plantea es la necesidad de ese Dios para aliviar la subsistencia, para apaciguar la angustia que en un mundo tan violento y difícil supondría su no existencia, al eliminar la esperanza.

La película es muy bella en lo que respecta a sus imágenes y su realización es tan exuberante como todos los filmes de ese período, sus planos, su iluminación tienden a buscar el puro goce estético y la interpretación resulta, como siempre, magnífica, teniendo en cuenta la impresionante figura que compone el protagonista y la increíble expresividad de las mujeres. Sin embargo me da la impresión de que, en mayor medida que en otras ocasiones, el director se decanta más por el placer visual que por el establecimiento de unos criterios más sólidos de comunicación con el espectador.

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APUNTES SOBRE EL CINE
DE INGMAR BERGMAN
Por Alfredo Garmendia
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01. Introducción
02. Primeros pasos de un cineasta
03. Consolidando temas y asentando estilo
04. Un toque de religiosidad
05. Con los pies en la tierra
06. La trilogía y punto de inflexión
07. Persona. Apariencia y representación
08. La isla. Tres obras básicas
09. Relaciones humanas
10. Un período de crisis creativa
11. Marionetas y vivencias
12. Últimas producciones
13. En presencia de un clown
14. Actores, directores de fotografía y una curiosidad
15. Filmografía
16. Ediciones DVD de Bergman en España
 
 
El séptimo sello (1957)

El manantial de la doncella (1960)