trendesombras.com Num #0 - Septiembre 2003

01. INTRODUCCIÓN

 

Dejemos las cosas claras desde un principio. Estamos hablando de una serie de animación japonesa o anime.

Estamos hablando también de televisión comercial, destinada a conseguir una gran audiencia y, por supuesto, los beneficios monetarios que ella conlleva.

Sin embargo, ninguno de estos términos debería ser peyorativo, puesto que el arte, el verdadero arte, no conoce de nuestras estrechas y limitadas clasificaciones. Antaño, no hace tanto tiempo, los poetas tomaban las canciones populares, imitaban sus ritmos, utilizaban sus temas y no tenían reparo en reconocer esa influencia, no siendo muy distintos de los músicos que incluían danzas y melodías populares en sus obras, algo impensable en nuestros tiempos.

No deberíamos tener prejuicios, por tanto, pero antes de comenzar a analizar esta serie conviene hacer un poco de historia.

El anime es relativamente reciente. Sus primeras series y películas famosas son de los primeros 70, mientras que las dos grandes escuelas de la animación norteamericana, la Disney y la Warner, nacieron en los años 30. Los primeros años del anime, sin embargo, no fueron buenos tiempos para la animación. El genero, a finales de los 60, se hallaba en crisis y todos los estudios se vieron en la obligación de disminuir la calidad de sus productos, para abaratar costes y permanecer en el mercado.

En América, fue el momento de triunfo de Hanna-Barbera. Su estilo es extremadamente característico y marcó el concepto y las pretensiones del dibujo animado para toda una generación. Fondos muy sencillos, sobre los que estaban superpuestos los personajes, que permanecían fijos mientras los fondos se desplazaban. Diseños muy simples y de movimientos estereotipados, extremadamente fáciles de animar y de replicar, reducidos casi a bustos parlantes. Guiones que se limitaban a repetir una y otra vez el mismo conflicto. Nada que ver con la expresividad y la imaginación desbocada de la Warner o la perfección técnica y belleza formal de la Disney.

Sin embargo, la inmensa variedad de personajes que fue capaz de sacar al mercado la compañía y el agotamiento evidente del estilo clásico de la Warner y la Disney, permitieron que Hanna-Barbera se transformase en la productora de animación por antonomasia de los 70. No obstante, en América ese tipo de animación se vio siempre como algo transitorio hasta que llegasen tiempos mejores. Cuando esto ocurrió, en los 90, la animación USA volvió a recuperar su aspecto cinematográfico y, por así decirlo, animado.

El anime, al igual que la Hanna-Barbera, nació como un género pobre y barato. Sin embargo, los japoneses supieron hacer de la necesidad virtud y crear un estilo completamente nuevo e inconfundible, rompiendo bastantes de las reglas asentadas de la animación.

Uno de los principios fundamentales de la animación occidental fue y es, que nunca hay que mover la cámara, sino que es el dibujo animado el que tiene que moverse. Los japoneses, para ahorrar el dibujo de nuevas cells, exploraron con la cámara las pocas que tenían. De esta manera, casi por casualidad, descubrieron los dos movimentos básicos de cámara, el que acerca para destacar un detalle en el plano, y el que se aleja, para descubrir algo oculto a nuestra vista.

No fue el único cambio. Mientras que la animación americana hundía sus raíces en el cine, copiando sus formas, el anime se inspiraba en el cómic japonés, el manga, considerado en Japón como una forma literaria más. De esa manera, la aproximación tridimensional del cómic, en la que el punto de vista cambia en cada viñeta para evitar el aburrimiento, se transformó en el anime, para disimular el estatismo de la animación, en un montaje de planos cortos y perspectivas cambiantes, opuesto al estilo occidental de planos largos y cámara casi estática, que fue la norma hasta muy entrados los ’80.

Para terminar, mientras que la animación occidental estaba dirigida a un público mayoritariamente infantil y familiar, el anime invadía casi todos los géneros del cine popular, desde la comedia romántica y el retrato de costumbres, a la novela histórica, la ciencia ficción o el cine erótico.

De esta manera puestos en contexto, es posible examinar lo que una serie como RahXephon, casi el último eslabón en una cadena de más de treinta años de anime, puede ofrecernos a nosotros, espectadores occidentales.

Siguiente: 02. La inutilidad del arte
RAHXEPHON
Por David Flórez
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01. Introducción
02. La inutilidad del arte
03. La belleza del mundo.
04. Cotidianeidad
05. Narración lateral
06. Silencios
07. Acción y personajes
08. Música
09. Racismo
10. Trascendencia
11. El transcurrir del tiempo
12. El Arte de la digresión: Episodio 15
13. El punto de inflexión: Episodio 19

Producción: 2002, Japón, Estudio Bones, Fuji Televisión Network.
Creada y Dirigida por Yutaka Izubuchi
Diseño de Personajes: Akikiro Yamada/Hiroki Kanno
Diseños Mecánicos: Michiaki Sato/Yoshinori Sayawa
Directores de Animación: Hirotoshi Sano/Shito Takeuchi
Música: Yoko Kanno, KhiKo Hashimoto.
Voces de: Maaya Sakamoto, Hiro Shimono, Aya Hisakawa entre otros