
02.
LA inutilidad del arte
Uno de los rasgos fundamentales del anime es el montaje
de planos cortos, sin embargo, existe otra diferencia
más que lo caracteriza, el hecho de tratarse
de un montaje centrífugo. Es decir, si se muestra
el diálogo entre dos personajes, no se limitará
a un juego de plano contraplano, sino que, poco a poco,
se apartará de los personajes, sus expresiones
y sus reacciones, para dirigir la cámara a los
objetos que les rodean.
De esta manera, se llega a planos como el ilustrado,
completamente inútiles, que no sirven a la historia,
ni aportan nada nuevo. Planos de los que se puede prescindir
sin que lo que estamos viendo se resienta, planos que
sobran y que sólo sirven para entorpecer.
¿O quizás estamos equivocados?
Este plano no es un plano tomado al azar. La casualidad
no existe en el dibujo animado. Alguien ha tenido la
sensibilidad de recordar el dibujo intrincado que la
luz produce al filtrarse a través de una botella.
Alguien más se ha preocupado de dibujarlo con
todo cuidado para que sea perfecto, exactamente igual
al natural.
No ha bastado con eso, las venas de la madera, los
carriles de la puerta, la urdimbre de la alfombra también
ha sido reproducidos. Así como la luz artificial
que penetra en la sombra de una habitación a
oscuras y el brillo que esa misma luz deja sobre un
brazo desnudo.
Todo este cariño, todo este cuidado, volcados
sobre un plano sobrante, sobre un plano completamente
inútil.
¿Cuándo ha sido que hemos entrado en
los dominios del arte?
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