
06.
Silencios

El silencio es consustancial a esta serie. Es asombroso
constatar qué poco hablan los personajes sobre
los problemas que les aquejan, como, en vez de abrirse,
se refugian en el silencio, como, al igual que en este
plano, son incapaces de dar un paso adelante y acercarse
a la otra persona, aunque el dolor les desgarre por
dentro.
Es sorprendente al principio, cierto, hasta que reparamos
con qué frecuencia callamos en la vida real,
situaciones que esta serie se las arregla para representar
casi en su totalidad.
Unas veces porque conocemos demasiado a una persona.
Hemos compartido su pasado, descubierto sus secretos,
conocido sus anhelos hasta tal punto, que una conversación
sólo serviría para confirmar lo que ya
sabemos, como ocurre con dos viejos amigos que se reencuentran
en esta serie.
Otras porque simplemente es algo que concierne sólo
a los participantes, como una de las relaciones amorosas
que se entretejen en esta historia, algo tan íntimo
y frágil que no conviene exponerlo al mundo.
Bien porque atreverse a formular el deseo que
se guarda en el corazón sólo conseguiría
acabar con él para siempre, demostrar su imposibilidad.
Vale más engañarse, refugiarse en la
esperanza, esperar un milagro que no llega.
Bien porque los secretos que pudieras confiar
al que sufre, solo conseguirían enconar su dolor,
porque a veces, como se dice en la serie, es más
duro mentir que ser mentido.
Esto se consigue porque la serie cuenta con un amplio
reparto de personajes, unidos por una densa red
relaciones oficiales y personales. Pero especialmente
porque a todos se les concede un tiempo para expresarse,
aunque sea con sus silencios.
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