
07.
Acción y personajes

Esta serie, como ya se ha dicho, es aparentemente una
serie de acción. En concreto pertenece a uno
de los géneros clásicos del anime, el
del muchacho que pilota un inmenso robot o mecha,
el RahXephon,
para derrotar a unos monstruos/robots que persiguen
acabar con la humanidad, los Dolem,
y el pueblo que los utiliza, los Mulian.
Sin embargo aquí se acaban las diferencias con
el modelo. Como hemos visto la serie es mucho más
intrincada y compleja de lo que podría suponerse
con esta reseña, y casi inmediatamente se aparta
de sus modelos, especialmente en lo que se refiere a
las escenas de acción.
En el cine de acción occidental es precisamente
la acción la que justifica la película.
Tras un arranque trepidante, se busca que cada escena
supere a la anterior, que se hinche en tiempo y sobresaltos,
hasta llegar a la gran fiesta final, dejando personajes
e historia en un segundo lado, reduciéndolos
a meras excusas para sustentar el espectáculo.
En esta serie ocurre exactamente lo contrario. Las
escenas de acción cumplen una función
estrictamente narrativa, mientras que los personajes
y sus relaciones son lo realmente importante. Esto
queda claro desde el primer instante. Los tres primeros
episodios están
repletos de acción, pero se inserta de una forma
completamente utilitaria, como introducción
al mundo en el que vamos a movernos el resto de episodios,
como presentación de los diferentes bandos
en conflicto. Más aún, tan importante
en estos primeros episodios como la acción
son las escenas intermedias, largas y lentas, que
sirven para definir a los personajes y asentar las
relaciones que los unen.
A medida que los episodios se acumulan, la serie se
aparta más y más del modelo. Las escenas
de acción van teniendo cada vez menos importancia.
Lo típico en una serie de estas características
es que cada capítulo traiga al monstruo de la
semana, pero en muchos episodios no aparece ningún
enemigo nuevo. En los que sí aparece, los hay
en que sólo se muestra el principio o el final
del combate, mientras que en otros se interrumpe para
dar paso al diálogo de los personajes. La
mayoría
de lo encuentros se resuelven de una forma extremadamente
rápida y sencilla, casi torpe y burda, porque
su función no es la de impactar al público,
ni dejarlo pegado a la butaca, sino de la de resolver
un conflicto planteado con anterioridad o introducir
un elemento nuevo que haga avanzar la trama.
Con un reparto lleno de personajes, con unos caracteres
perfectamente individualizados, si uno continúa
viendo la serie no es por asistir al próximo
combate, descubrir los poderes del siguiente Dolem
y averiguar como logrará vencerlo. No, uno lo
hace para desentrañar poco a poco la red de relaciones
que se ha entretejido entre los personajes, porque ha
terminado por cogerles cierto cariño
Así ocurre en el plano arriba ilustrado, donde
el combate que acabamos de presenciar ha sido una excusa.
Lo importante es poder asistir a una escena en la que
dos mujeres se sinceran y una encomienda a la otra el
cuidado de alguien muy querido, ya que su rango le impide
acompañarlo al combate y protegerlo en persona.
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