
08.
Música

En la primera escena de la serie, la música
que se escucha es el preludio de los Maestros
cantores de Wagner. No es la única pieza clásica
que se escucha, en otros instantes se incluyen también
fragmentos de Principe Igor de Borodin, piano impresionista
o secciones dodecafónicas. Resulta
extraño que cuando en nuestro ambiente cultural
la música clásica parece haber sido
desterrada y cualquier referencia a ella recibe el
apelativo de elitista o esnobista, sean los miembros
de una cultura lejana los que nos recuerden la riqueza
de nuestra herencia y sepan utilizarla con propiedad.
No es la única música que se escucha,
Rock, Techno, Jazz, música incidental, construyen
un ambiente musical mucho más rico que el
que podemos encontrar en cualquier otra película
o serie actual. La selección no es absoluto
arbitraria, la primera vez que escuchamos una de
las melodías,
descubrimos que se ajusta al modo de la situación
que estamos presenciando. La segunda vez que escuchamos
esa melodía aplicada a otra situación,
descubrimos que se está aplicando la teoría
del leitmotiv, donde músicas similares se
relacionan con situaciones parecidas, de forma
que el espectador quede preparado y/o advertido
de lo que puede suceder y de cómo entenderlo.
La música que se escucha no es algo externo
que se añade a la serie. Cuando suena al principio
la música de Wagner es porque un personaje
la está escuchando en unos auriculares. Más
tarde averiguamos que, por su carácter y
su biografía,
es lógico que ese personaje prefiera ese tipo
de música. Cada personaje, como en la vida
real, escucha un tipo de música distinto,
que bien corresponde a su personalidad o le trae
recuerdos del pasado.
La importancia de la música no se detiene ahí.
Cuando los Dolems
atacan, cada uno emite un Aria particular, perfectamente
reconocible, la misma que canta el Mulian
que lo controla. De hecho esa música es la fuente
de su poder, al igual que la del poder del RahXephon,
cuyo piloto es llamado "instrumentista",
y cuya misión es conocerlo hasta el punto
en que sea capaz de improvisar con él.
"El mundo está sumergido en sonidos",
dice Quon. "La
música es la forma única del mundo nuevo
que puede ser creado", responde Ixtli.
En esta serie, la música, la belleza irreductible
que le es propia, el placer sobrehumano que nos provoca,
tiene un poder salvífico, se convierte en la
única potencia que podrá evitar el desastre.
Con ese impulso, de salvación a la vez personal
y colectiva, Quon
ensaya una y otra vez al violín una pieza extremadamente
triste de la que se ha perdido el final, confiando en
encontrarlo por causalidad y devolverle su sentido,
su armonía.
Porque como decían, los antiguos. Musica,
laetitiae comes, medicina doloris. Música,
compañera de la alegría, medicina para
el dolor. O como de manera más terrible, decía
Proust, sólo por escuchar esas armonías
merece la pena haber venido a este mundo, aunque al
final nos espere la muerte.
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