
12.
elPUNTO DE INFLEXIÓN

En toda gran serie de anime hay un punto de inflexión.
Se nos lleva a creer y a confiar que la historia es
o será de una manera y, de repente, se da un
giro en redondo, dejándonos desnudos emocionalmente.
Dentro de esta serie, este capítulo es el momento
de la verdad. Hasta entonces, nada parecía ir
en serio. Al fin y al cabo, Ayato,
y nosotros con él, estábamos del lado
de los buenos. Nuestra lucha era justa. La victoria
era segura. Tampoco había sangre ni sufrimiento.
Cada vez que RahXephon
destruía un nuevo Dolem,
no había hecho otra cosa que destruir una máquina
horrenda. Nadie había sufrido daños, nadie
había muerto.
Acabado el día, los personajes podían
volver a sus casas, perderse en sus devaneos amorosos,
sin que nada viniera a turbarles. Aquí y allá,
algún elemento discordante anunciaba una realidad
más fría y dura, pero no había
motivo de preocupación, porque la luz y la justicia
habrían de imponerse.
Tras este episodio ya no es posible mantener esa mentira.
Tras cada Dolem hay un ser humano, igual que nosotros,
una persona con sueños y esperanzas, que desea
enamorarse y ser feliz en este mundo, una persona que
habrá de morir de una forma horrible cuando el
Dolem sea destrozado
a manos del RahXephon,
porque en este mundo no hay guerras limpias, ni tampoco
causas puras. En todas ellas unos seres humanos destruyen
a otros seres humanos. Todas traen dolor y miseria.
Ni siquiera queda el recurso de buscar refugio en
la huida. Llegado el momento, todos tendremos que
elegir bando y quizás, sin ni siquiera saberlo,
acabar con la vida de aquél que más
amamos en este mundo.
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