
Traducido
al inglés e introducido por Lin Wenchi
Traducido
al castellano por Fermin J. Martínez.
Publicado
originalmente en Rouge.
Tren de sombras quiere agradecer la publicación
de este artículo a Adrian Martin por su enorme
generosidad y su imprescindible ayuda.
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En
los últimos años, Hou Hsiao-hsien ha
ocupado, a su pesar pero de manera resuelta, un papel
más activo y valiente en la lucha por levantar
la industria del cine de Taiwán. Creó un
web, Sinomovie, para proveer información sobre
el cine taiwanés. Enseñó en un
programa diseñado por él para entrenar
a jóvenes cineastas. Montó un festival
anual para animar a la gente a coger sus videocámaras
DV y grabar. Incluso construyó un lugar llamado “Taipei
Home” para que fuese lo que él llama un
lugar para mostrar películas artísticas
y para alimentar la pasión por el cine. Sacrificó su
proyecto de rodar una película en el año
2002 para dedicar su tiempo exclusivamente a la promoción
del cine taiwanés (más recientemente,
ha comenzado a trabajar en un proyecto diseñado
como un homenaje a Ozu). Hou puede fácilmente
realizar sus películas como quiere, por lo que
uno no puede más que admirar su generosidad
al ponerse en la línea de fuego tanto como un
luchador, como una presencia simbólica para
liderar la industria cinematográfica taiwanesa
más allá de su actual estancamiento (o
fallecimiento).
Este
texto, ha sido editado conjuntamente y con el permiso
de Hou, tomando los comentarios que hizo en un seminario
en “Taipei Home” el 18 de Diciembre de
2002. Los otros participantes fueron el productor japonés
Shozo Ichiyama, el productor/distribuidor coreano Taesung
Jeong, el director honkoniano Peter Chan Ho-Sun y el
productor tailandés Duangkamol Limcharoen. La
preocupación de Hou por encontrar con urgencia
nuevos caminos para la industria del cine taiwanés
está vivamente recogida aquí. ¿Cómo
puede ser orientado el cine taiwanés para abrirse
paso más allá del mercado del Pacífico
asiático sin perder su color local? La mayoría
de sus comentarios están enfocados en torno
a esta cuestión. No diserta sobre teorías
abstractas, sino sobre los aspectos más prácticos
de la cooperación transnacional, la necesidad
de productores creativos y una estructura industrial
estable para sostener a escritores y directores.

He
visto tantas películas taiwanesas y asiáticas
que no puedo evitar percibir una tendencia, una dirección.
Creo que es de una importancia tremenda para el futuro
de Taiwán y del área del Pacífico
asiático. Sé que Corea lo está haciendo
muy bien siguiendo esta tendencia de cerca, buscando
enérgicamente nuevas direcciones y posibilidades.
Me gustaría compartir algunas de mis experiencias
dentro de esta tendencia. De las películas que
he visto, creo que Somewhere Over the Dreamland (Cheng
Wen-tang, 2002) es una película relativamente “pesada”.
Con pesada quiero decir que parece más bien
una película de los años 40 ó 50.
Trata sobre los años 40, y él nació en
los años 40. Es menos una cuestión de
emociones que de forma. Por otra parte, hay películas
como Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) de Francia
y My Sassy Girl de Corea: su forma es relativamente “ligera”.
Una cuestión significativa debe salir a la luz
aquí, que concierne a la actitud de la generación
joven así como al cambio de ritmo y forma en
el mundo actual. No tiene nada que ver con el contenido,
ya que el contenido sigue igual.
Por
supuesto, la sociedad está cambiando continuamente.
Notamos ese cambio al sentir la presión del
mundo o la transformación de formas y cambio
de enfoques. En el pasado hemos podido experimentar
la llegada de una nueva época con sus revoluciones
y sus represiones, todas las cosas habituales bajo
un régimen autoritario. Podías albergar
un sentimiento revolucionario o abrazar el socialismo.
Esto ha cambiado completamente. En esta época,
que es absolutamente moderna e individualista, existe
esa supuesta “insoportable levedad del ser”.
Pero en lo esencial es todavía muy pesada. Esta
levedad de amor y sentimientos, sin embargo, tiene
que tratar con un mundo que es duro como una
piedra. El género drásticamente nuevo
del cine contemporáneo es básicamente
un intento de encontrar una forma de tratar con esa
pesada carga en el amor y sentimientos individuales,
o simplemente la carga sobre su existencia. ¿Acaso
no es nuestra existencia una marcha infinita bajo la
represión? Eso es lo que llamo el peso de la
existencia.
Por
lo tanto, películas como Amelie, Corre
Lola, corre (Tom Tykwer, 1998) y My Sassy Girl están
al otro lado de la balanza. En ese lado podemos añadir
películas como Lock and Stock (Guy Ritchie,
1998) que trata el mismo asunto con una actitud incluso
más cómica así como el glamour
cinematográfico (que requiere de una fuerte
industria cinematográfica). Son ejemplos de
un tipo de películas que Taiwán no tiene.
Menciono éstos porque creo que Amelie es
realista al estilo de los comics manga japoneses. Como
ya sabéis el manga está básicamente
compuesto por gestos. Cada viñeta es un gesto
exagerado. Por ejemplo, una expresión facial
con muchas estrellas a un lado con palabras dentro,
como una estrella grande con las palabras “Ay
Yo!” (¡Maldición!) o expresiones
similares. Y luego hay muchas burbujas con palabras
dentro, que pueden aparecer también al margen.
Esto son formas del lenguaje gestual en papel. Los
personajes en Amelie son así, con ciertos
tipos de expresiones faciales. De esta forma, la película
representa satisfactoriamente los personajes y los
complicados argumentos en los que están inmersos.
Sin embargo, a pesar de la multitud de acontecimientos
que suceden en la película, al final trata de
una cuestión: ¿cómo va Amelie
a afrontar su propio amor y sentimientos, cómo
va a abrirse camino a través de si misma. Ella
es tímida y fracasa al salir con chicos. Está llena
de pasión pero no puede abrirse camino a través
de si misma. Ella recurre a varias formas de tratar
sus problemas. Son todas formas “ligeras”,
no pesadas. Incluso aunque vivimos en un mundo real
y somos perfectamente conscientes de que ningún
problema puede ser resuelto de esa forma, la película
no obstante propone a su audiencia una motivación.
Ellos lo encuentran aceptable y conmovedor. Eso es
la modernidad para mí. Este es el ambiente y
el ritmo de la modernidad y una sociedad moderna que
crea películas como Amelie.
Las
películas taiwanesas desde Somewhere Over
the Dreamland hasta Mirror Image (Hsiao
Ya-chuan, 2001), han intentado atrapar ciertos aspectos
de la vida siguiendo este ritmo y
ensamblando fragmentos de la vida. Lo que se transmite
a través de este collage es una visión
subjetiva del destino, la vida y las limitaciones impuestas
al ser humano. Cheng
y Hsiao son para mi bastante similares en cuanto a
que no ven el mundo desde la perspectiva habitual.
En este bando podemos incluir a Chang
Tso-chi (The
Best of Times, 2002), que también nació en
los 50. La película de Dai Li-ren Twenty
Something Taipei (2002) es más visual y
cinética. Dai interpreta un papel en ella, por
tanto él tiene una buena idea sobre como representar
los personajes y el ritmo.
¿Podemos
sentir cual es el ritmo fílmico más necesitado
en el área de Taiwán y el Pacífico
asiático? Tomemos My Sassy Girl por ejemplo.
Vendió unos 5 millones de entradas en Corea
y también funcionó muy bien aquí en
Taiwán y en Hong Kong. Por otra parte, otra
película Coreana, Friend (Kwak Kyung-taek,
2001), vendió unos 8 millones de entradas en
Corea pero no tuvo el mismo éxito en Taiwán
y Hong Kong. La cuestión aquí son los
elementos locales de una película. Otro buen
ejemplo es la popular serie de televisión Liu
Xing Hua Yuan (El jardín de las estrellas
fugaces), que está basada en un manga japonés.
Estas películas merecen completamente nuestra
atención y discusión.
Peter
Chan Ho-Sun ha hecho la gran sugerencia de que aproximadamente
el diez o el veinte por ciento del cine asiático
debería intentar incorporar elementos transnacionales.
Es exactamente lo que yo pienso: un cine no puede ser
meramente local dentro de la región chino-hablante.
Tiene que ser del Pacífico asiático.
Todos hemos sufrido la regresión económica.
Los mejores mercados cinematográficos actualmente
son Corea y Tailandia. Si consiguen hacerse más
internacionales o del Pacífico asiático
—es decir, si toman en consideración la
región
completa— sus industrias cinematográficas
durarán hasta más. ¿Por qué?
Simplemente no te puedes quedar en tu espacio local
y rodar y rodar sin ninguna taquilla. Si no tu audiencia
gradualmente pierde interés y abandona. Ocurrió en
Taiwán y Hong Kong se vino abajo posteriormente
por confiar mucho en la inversión taiwanesa.
Empezó con Chow Yun-Fat y siguió con
Stephen Chiau y Andy Lau. Siempre que tenían éxito
con una película, Taiwán mandaba dinero
para hacer películas similares lo más
rápido posible. Este frenesí llevó a
Hong Kong a repetir las mismas películas en
gran cantidad para conseguir dinero rápido.
Hace cinco o seis años, no había muchos
taiwaneses dispuestos a ver películas de Hong
Kong. ¿Por qué? Porque todas parecían
la misma película con historias predecibles.
A menudo había tres películas protagonizadas
por Andy Lau y otras tres por Stephen Chiau.
Lo
que quiero decir es que con tal que a Corea y Tailandia
lleguen muchas películas de diferentes países
y con diferente temática, y también haya
películas locales que funcionen bien, esta forma
de cooperación beneficiará a ambas partes.
Cuantas más películas funcionen bien
en otros países, la audiencia local podrá ver
una mayor variedad de películas. Y los directores
coreanos y tailandeses tendrán más inspiración
de todas esas películas. Esto es por lo que
es de vital importancia tener industrias cinematográficas
transnacionales. Como cada director se enfrenta a diferentes
situaciones, tiene que encontrar su propia forma de
atravesar las restricciones locales, tanto en términos
cinematográficos como de cultura y encontrar
el fino equilibrio entre la película de género
y su visión personal.
Wong
Kar-wai es un buen ejemplo de esto. El es sin duda
el tipo de director que puede hacer lo mejor con el
material que tenga en sus manos. Fallen Angels (1996)
es una película del género “asesinos
a sueldo”. Pero tiene su propio enfoque personal.
Por supuesto puede haber conflictos entre el cine de
género y el cine de autor, por ejemplo, haciendo
las películas de la forma que quieres. Tomemos
mi película Goodbye South, Goodbye (1996)
como otro ejemplo. Hice una película sobre gángsteres,
bandas organizadas y marginados sociales porque estaba
muy familiarizado con ellos. Los conocía personalmente
muy bien. Pero no es una película de género,
y aún no me gusta cómo quedó.
Lo que quiero decir, como muestra el ejemplo de Wong,
es que lo que estáis haciendo es buscar nuevas
direcciones. Por supuesto tenéis que empezar
desde vuestra propia posición, vuestra idiosincrasia.
Pero tenéis que tener una buena visión
de la situación de toda la región del
Pacífico asiático.
Permitidme
continuar con la cuestión realizada por Jeong
sobre el papel positivo que puede jugar el gobierno
en la industria cinematográfica. Podéis
ver claramente que Shiri (Kang Je-gyu, 1999)
fue el punto crucial para la industria cinematográfica
coreana. Antes de ella el país estaba en una
crisis financiera. Desde 1996 el gobierno coreano ha
estado promocionando películas enérgicamente.
Con ese entusiasmo y esas condiciones se creó un
ambiente. Taiwán está funcionando mucho
mejor este año que el año pasado. Los
números que hay hoy aquí muestran exactamente
que hay audiencia para las películas. Si podemos
extender y expandir este ambiente a los medios de comunicación
y todos los canales posibles para atraer a una audiencia,
y el gobierno ayuda también, puede que atraigamos
e incluso ampliemos la audiencia. Entonces aparecerá una
película que encenderá la llama y marcará el
momento decisivo. Habrá más oportunidades
cuanto más dinero haya invertido en películas.
La industria cinematográfica de Taiwán
carece de una estructura industrial sólida para
la distribución e inversión, y el reparto
de beneficios. Se necesita esa estructura para que
los beneficios vayan a los escritores y directores.
Si no escribirás durante días y días
solamente para que te regañe tu esposa, para
ti no ganarás nada por mucho que tus películas
ganen premios en festivales o sean exitosas. ¿Por
qué querrían los nuevos talentos entrar
en esta profesión? Odio deciros cómo
los beneficios se compartían en el pasado. Básicamente
te daban una lista con el coste total de la película.
Te daban lo que creían que debían darte
y simplemente no había forma de que lo discutieras.
Siempre ha sido así. Por lo tanto es muy importante
que creemos un ambiente para tratar de lograr este
punto decisivo y establecer un buen mecanismo de reparto
de beneficios.
Ahora
podemos abordar el asunto desde otra dirección
después del éxito de la película
japonesa The Ring (Hideo
Nakata, 1988), que fue la llama que encendió la
explosión
de las películas de fantasmas. Tal como Shiri fue
la llama del cine coreano, The Ring comenzó la
fiebre en Asia por rodar películas de fantasmas.
El elemento crucial de su éxito radica en el
uso de elementos locales. Las películas están
profundamente arraigadas en la cultura local. El episodio Going
Home (Peter Chan, 2002) de la película colectiva Three tiene
también una fuerte base en la cultura local,
esto es, la forma en que usa hierbas medicinales tradicionales
para conservar un cadáver humano y revivirlo.
Puede sorprenderos encontrar que la audiencia japonesa
no tiene ningún problema en aceptar una historia
así. De hecho, ellos saben mucho sobre la medicina
china y las hierbas medicinales. Las hierbas medicinales
chinas son muy conocidas en Europa como aceites de
esencias, pero la idea es la misma.
¿Acaso
no tenemos elementos locales propios en Taiwán?
Hay muchos. Por ejemplo, a menudo rezamos al Dios de
los cimientos de una casa. Si nos ponemos a pensar
en este Dios de hecho es bastante terrorífico,
pues él te protege quedándose en tu casa
y vigilándote desde lo alto. Él tiene
su propia biografía. Por tanto si quieres contar
una historia sobre él hay muchas. Lo que quiero
decir es lo siguiente: un director puede tener buenas
ideas o visiones, pero se necesita un buen productor
con una sensibilidad aguda para convertirlas en un éxito. ¿Cómo
logra esto un productor? Lo hace ubicándolo
en el camino correcto. Tu película puede ser
una más entre muchas películas similares
pero puede ser convertida en única. Tomemos
por ejemplo la película de una hora de duración Fluffy
Rhapsody (Wu Mi-sen, 2000). Puede ser convertida
en una película de fantasmas. De hecho está dirigida
en esa dirección (hay en la película
un hombre muerto, que es realmente un fantasma), dependiendo
de cómo de terrorífica quieres que sea.
Si quieres que sea terrorífica o no, es un ajuste
o una dirección.
No
creo que haya unas reglas fijas. Cada uno es diferente.
Un productor tiene su propia perspectiva. Si entiende
bien a su director y viceversa, habrá una buena
cooperación. Todos trabajamos diferente. Vemos
todo tipo de películas, de Hollywood y de Europa,
y podemos intentar cosas diferentes. Pero los elementos
locales son los fundamentos imprescindibles en los
que cada uno debería intentar buscar su punto
de arranque. Hemos visto a Hollywood aprovechar My
Sassy Girl y The Ring para hacer su propia
versión. Es un imperio e irán detrás
de películas con potencial, como hicieron con Nikita (Luc
Besson, 1990). No debemos pensar que nuestras películas
no son buenas. Chan Ho-Sun me dijo que también
siente que hay una conciencia única creativa
en Taiwán, que está estrechamente relacionada
con la tierra donde crecimos y nuestro propio bagaje
cultural. Y Corea también tiene un mercado floreciente
de publicaciones de prosa y poesía más
allá del cine. Por otra parte, la industria
de Hong Kong ha dominado las técnicas y es insuperable
en la gestión de capital. Solamente si trabajamos
podemos hacerlo muy, muy bien.
Una
buena industria cinematográfica debería
tener dos áreas: la mainstream y alternativa.
El sector alternativo debería ser siempre experimental
e independiente, rodeando nada más que su propia
fuerza creativa. Sin embargo, ¿cómo estableces
tu posición y calidad únicas y la extiendes
a un territorio más extenso? A este respecto
cada director es diferente. Algunos solo pueden quedarse
en el lado alternativo. Otros nunca entienden que pertenecen
al mainstream y permanecen en el lado equivocado desde
el principio. Para estar seguro de que estás
eligiendo correctamente simplemente debes confiar en
ti. Necesitas estar bien informado y tener trabajos
a largo plazo con buenos productores y productores
ejecutivos. No estoy diciendo que debas buscar un socio.
Estoy diciendo que necesitas abrirte de miras, si no
estarás trabajando toda tu vida sin esperanza
de éxito.
En
mi caso, me sorprendió ganar mi primer premio.
Mis películas hasta entonces funcionaban muy
bien en la taquilla. Nunca reflexioné sobre
lo que era una película. Simplemente hacía
las películas que quería hacer y fueron
muy populares. Esto es por lo que tuve acceso a muchos
recursos con continuas inversiones en mis películas.
Pero después de The
Boys from Fengkuei (1983)
mis películas no fueron populares nunca más.
Sin embargo, como mis anteriores películas fueron
populares, pude seguir consiguiendo financiación.
Entonces el primer premio vino como una sorpresa. Todo
lo que significó para mi fue un viaje largo
para aceptarlo. Después de esto hice City
of Sadness (1989), una película única
pues trata un tema muy local. Había estado fuertemente
influenciado por las novelas de Chen Ying-chen durante
algún tiempo y estaba preparado para hacer una
película sobre temas que habían estado
prohibidos en la era de la ley marcial. Cuando se levantó la
ley marcial y Taiwán comenzó a cambiar,
el momento pareció perfecto y fui decidido a
hacer esta película. No solo ganó un
gran premio sino que fue extremadamente popular en
Taiwán.
No
había forma de venderla fuera de Taiwán,
debido a su complicado trasfondo histórico,
de modo que eso fue lo mejor que pude hacer. ¿Consideré entonces
el mercado internacional? Francamente, no. Todavía
tenía muchos temas que podía filmar y
siempre elegí el que creí mejor en cada
momento. Cuando hice Las Flores de Shangai (1998)
tampoco le di ninguna consideración. Simplemente
la hice. No estaba en mis planes. Sucedió que
leí la novela y por ninguna razón en
concreto decidí ir a por ella. Me sorprendió gratamente
lo bien que se recibió en Francia. A diferencia
de Japón no conocía a nadie en Europa
lo suficientemente bien como para trabajar con él.
Mis películas eran muy populares en Japón,
por lo que trabajé estrechamente con Japón.
Ahora tengo muchas más oportunidades de trabajar
con franceses. Pero aparte del dinero que necesito,
mis películas siguen tratando sobre este mundo
y la manera en que lo siento. No estoy diciendo que
no deberíais cruzar los límites nacionales.
Para mi es solo un problema técnico, nada difícil.
Es
como si Tony Leung quiere ser actor, entonces seriamente
tiene que ser un actor. Él sabía perfectamente
que City of Sadness tenía que vender
y él iba a cobrar cuando hubiese terminado su
trabajo. Pero también sabía que había
luchado para conseguir ese papel porque le ayudaría
a mejorar, a actuar incluso mejor. Como sabréis
cuando él estaba haciendo Days of Being Wild (1990),
a la vez actuaba en otras dos películas. Llegó al
plató de Wong Kar-wai por la noche. Una vez
maquillado simplemente durmió y no empezó a
rodar hasta una semana después. Pero dejadme
hablaros sobre el esfuerzo que puso en investigar para
su papel de jugador. Habló con un jugador y
se dio cuenta de que tenía unos dedos muy bellos.
Le preguntó por qué mantenía sus
dedos y uñas tan bien cuidados. El jugador le
dijo que las manos eran la parte más importante
del cuerpo en su profesión. Tony volvió he
hizo que Carina Lau le hiciese la manicura todos los
días. Miraba atentamente cómo se hacía
y aprendió a hacerlo él mismo. Este es
un proceso vital para un actor. Encontró una
forma de meterse en su papel. Cuando estaba en el plató se
hacía la manicura antes de actuar. No tenía
que ver con conjeturas abstractas. Él se concentraba
en su papel examinándose las manos y desde ahí los
sentimientos necesarios emergían. Vuestra persona
entera podría introducir este personaje del
jugador gracias a las manos y a ser lo más realista
posible.
Tenéis
que encontrar la forma de acercaros al tema correcto
vosotros mismos. Nadie puede hacerlo por vosotros.
No debéis asustaros de vuestras enormes posibilidades.
No necesitáis hacer películas que creemos
que son adecuadas, o sentiros obligados a hacer cierto
tipo de películas porque han sido alabadas o
reconocidas. Nunca permitáis sentiros atados
por estos pensamientos. Sed creativos e impredecibles
en cada película que hagáis. Es lo mejor.
Esto es todo lo que quiero decir.
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