trendesombras.com Num #2 - Septiembre 2004 width=

11. Tercer encuentro. Anna

En el tercer episodio, el mismo día, Karin vuelve a su casa, las tensiones con su padre son evidentes y se muestran nada más entrar, sin embargo en el resto de la escena, la mayor parte, se pasa de un dúo a un solo, cuando Henrik le hace partícipe de un episodio de su vida en común con Anna donde se manifiesta la extraña fascinación y dependencia que ella ejercía sobre él. Este monólogo es reflejado en el rostro de Karin que absorbe y asiente lo dicho por su padre todo en un único primer plano que alterna los rostros de él y ella acostados en la misma cama e introducido entre dos tomas de la foto de Anna, que aparece por primera vez en el filme, situada en la mesilla de noche. La escena solamente es interrumpida momentáneamente con otra exhibición de la misma fotografía de Anna, omnipresente en sus vidas.

El plano final de este episodio, relacionando el rostro de Karin con el de la foto de su madre, en una aproximación máxima de la cámara al retrato, nos hace sospechar de las ambiguas afinidades entre Henrik y Karin, insinuadas en el anterior capítulo y reforzadas en capítulos posteriores, aparte de mostrarnos la formidable permanencia de Anna en sus vidas.

12. Cuarto y quinto encuentros. Henrik

Son especialmente emotivos y duros los dos capítulos siguientes que reúnen a Henrik con su padre en el tercero y con Marianne en el cuarto, contrastando la cercanía de los planos con la dureza de las actitudes y de los reproches.

La entrada dubitativa de Henrik a la biblioteca donde su padre lee a Kierkegard al comienzo del cuarto, es mostrada por Bergman en un plano subjetivo de Henrik observando a su padre en un plano general que resalta la perspectiva, mostrando a un Johan lejano en el espacio, encuadrado por sus libros y ausente del mundo. Luego, a medida que la conversación entre ellos va tomando cuerpo desde un tenso pero correcto saludo, la frustración, la impotencia y la ira reprimida se adivinan en el rostro de Henrik ante la dureza y el odio, en absoluto disimulado, de Johan que le reprocha su rechazo juvenil. La contención de los actores en esa concatenación de primeros planos muy cercanos y llenos de pasión es ejemplar, en una escena difícilmente olvidable que termina con el destello y posterior extinción de la luz de una lámpara como consecuencia de un manotazo.

Por el contrario, la entrada de Marianne a la iglesia donde Henrik toca el órgano nos presenta a este último a través de la hermosa música de Bach que interpreta, mientras Marianne recorre la iglesia escuchándola y sin mirarle. Finalmente cuando acaba su ensayo, Henrik, de espalda, recoge sus papeles y no siendo consciente de la presencia de ella se dispone abandonar la iglesia. Es ella quien le llama iniciando allí su primer y único encuentro desde dos planos generales.

Poco a poco ambos personajes y la planificación se van acercando física y sensitivamente a través de una primera parte llena de extraña dulzura mientras hablan de la música, del dolor de la ausencia de Anna, de su dependencia hacia ella o de la aparente sencillez de una muerte posible y aceptada, pero cuando todo parece indicar que la conexión emocional entre ambos se produce satisfactoriamente y tras un plano general de ambos juntos, la inestabilidad afectiva de Henrik hace que la escena cambie de pronto hacia la sordidez de la ambición material, hacia la exposición de los sentimientos más negros y hacia la sugerencia malévola de intenciones perversas por parte de Marianne quien se sorprende indignada por dichas insinuaciones. Los planos siguen siendo cortos pero ahora mostrando en sus rostros la extraña ambigüedad de Henrik y la reprobación creciente de Marianne.

13. Sexto encuentro. La propuesta

En el sexto encuentro, Karin se dispone a visitar a Johan a requerimiento de este último. Se la observa nerviosa mientras se dirige a la habitación en la que Johan escucha en solitario y de espaldas a la puerta, música de Beethoven en su equipo (podría ser interesante estudiar la relación entre los personajes del padre y el hijo bajo la perspectiva de la música que escuchan o interpretan, Henrik, música de Bach espiritual, elevada, extática y Johan, música de Beethoven, violenta, tumultuosa, vehemente). No es consciente de la llegada de Karin hasta que ella entra y le toca el hombro. La conversación comienza a centrarse de nuevo en Anna, en su ausencia y en el impacto que tuvo en ellos, al descubrir Karin una fotografía de sus madre en la habitación de su abuelo, fotografía que, una vez más, es tomada por Bergman en un gran primer plano convirtiéndola en presencia inevitable en el ánimo de los protagonistas.

Tras unos momentos cercanos y entrañables entre ambos, con Anna flotando en el ambiente, la conversación se empieza a centrar en el futuro de Karin de forma más distante pero evidenciando una atmósfera totalmente distinta, más bien opuesta, a la producida entre padre e hijo. La cámara se vuelve a aproximar a los personajes en cuanto se ve que la oferta de un futuro prometedor para Karin orquestada por Johan tiene consecuencias no solo profesionales sino también personales, al implicar indirectamente a su padre a quien debería abandonar.

A lo largo de su desarrollo se puede intuir que en la propuesta del abuelo hay algo más que un simple y desinteresado ánimo de mejora de su nieta, parece posible un intento de ajuste de cuentas con su hijo al que su propuesta afecta directamente. Amablemente pero presa de la confusión Karin se retira inquieta, reflexionando sobre una posibilidad que ve alejarse en un corto inserto, este sí, innecesario.

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Johan, Marianne .... y Anna
Por Alfredo Garmendia
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01. Secretos de un matrimonio
02.
03.
Inocencia y pánico
El arte de esconder bajo la alfombra
04.
05.
Paula
Valle de lágrimas
06.
07.
Analfabetos
En plena noche en una casa a oscuras
08.
09.
10.
Saraband
Presentación y primer encuentro
Segundo encuentro, una semana más tarde
11.
12.
13.
Tercer encuentro. Anna
Cuarto y quinto encuentros. Henrik
Sexto encuentro. La propuesta
14.
15.
16.
Séptimo encuentro. La carta de Anna
Octavo encuentro. Decisión de Karin
Noveno y décimo encuentros. Johann, Marianne y Anna
17. Epílogo