Hasta tiempos
muy recientes, la animación ha sido considerada
en Occidente como una rama menor del arte de la cinematografía,
un divertimento orientado al público infantil,
una herramienta con la que entretener a los niños.
A lo sumo se destacaba el reto técnico que supone
una película de animación, pero ahí se
detenía toda la apreciación crítica.
Sólo desde los años
noventa, con la aparición en televisión
de series norteamericanas como The
Simpson, South
Park, Futurama o Family
Guy, o el triunfo de productoras
como la inglesa Aardman o
la estadounidense Pixar,
el público en general y la crítica especializada
ha empezado a dirigir su mirada al mundo de la animación.
No obstante, los antiguos prejuicios tienen larga vida
y es la animación 3D, debido a sus aspectos “técnicos”,
la que más atención está recibiendo,
tanto mayor cuanto más indistinguible se hace
del cine de imagen “real”. Asimismo, el
concepto animación igual a entretenimiento
ligero sigue enturbiando la percepción
del genero, especialmente desde que el musical americano,
antaño tan central a la
industria del Hollywood clásico, se refugió en
las producciones Disney.
En medio de esta confusión,
no es extraño que haya quedado olvidada, voluntaria
e involuntariamente, la otra gran tradición
de la animación occidental, aquella que
busca el máximo efecto con la mínima
utilización de medios sin someterse a la servil
copia de la naturaleza. Aquella que explora
y experimenta con la línea, el color y las posibilidades
del formato, sin desdeñar la abstracción
o el simbolismo. Aquella, en fin, que no teme
embarcarse en una reflexión política
y filosófica sobre la naturaleza humana.

Por todo lo anterior, es
de agradecer que dos empresas, una francesa y otra
belga, hayan unido sus esfuerzos para editar la obra
de este artista de Amberes, máxime cuando estamos
hablando de una personalidad única y original,
la de un cineasta que ha buscado no repetirse
jamás en ninguno de sus cortos. Alguien que
en cada proyecto ha intentado explorar nuevas vías
técnicas y estéticas, hasta el extremo
de intentar borrar las barreras que separan a la animación
y el cine de personajes “reales”, no para
que uno imite al otro, sino para conseguir un ámbito
nuevo. Todo lo anterior, por supuesto, sin perder de
vista la belleza estética que, con la mera utilización
de colores y líneas, sólo está al
alcance del cine de animación, y en la convicción
de que el corto de animación debe ser un vehículo
de ideas y pensamientos, si quiere ser algo más
que una curiosidad de temporada.

Contenido
Centrándonos en
el DVD, la edición se presenta como la integral
de los cortos que Servais ha realizado a lo largo de
su carrera. Sin embargo, y este es el primer pero de
una edición por lo demás magnífica,
no se han incluido ni sus primeros cortos ni, extrañamente,
dos cortos de mitad de su carrera (1965 y 1976) ni
el largometraje Taxandria de 1994. La lista completa
de cortos incluidos es la que sigue:
- La Fausse Note (1963)
- Chromophobia
(1966)
- Sirene
(1968)
- Goldframe
(1969)
- To
Speak or not to Speak (1970)
- Operation X-70 (1971)
- Pegasus (1973)
- Harpya (1979)
- Papillons de Nuit
(1998)
- Atraksion (2001)
Cada uno de ellos una pequeña
obra maestra tanto desde un punto de vista estético,
como constructivo o temático.
Imagen
Con respecto a la calidad
de la edición, señalar que nos encontramos
ante una transferencia casi perfecta, no tanto por
la falta de artefactos o defectos como por el cuidado
puesto en que no se pierdan las diferentes tonalidades
y matices originales de los cortos. Algo muy importante,
puesto que la sensibilidad de Servais en las elección
de la paleta de colores, o la técnica utilizada
en su plasmación, es uno de los grandes atractivos
de la obra de Servais.

Avisar únicamente
que en los cortos más antiguos, los de los años
60, aparecen algunos defectos propios del envejecimiento
del celuloide. Da la impresión, sin embargo,
de que se han conservado voluntariamente, prefiriendo
que aparezcan a que se pierda la paleta y los efectos
que Servais eligió para sus cortos. Esta decisión
me parece loable, ya que todos conocemos ediciones
en que la restauración casi se ha cargado el
ambiente de una cinta, o ha puesto de manifiesto detalles
que el director no quería que se vieran (o simplemente
no reparó en ellos).
Respecto al formato, aunque
la edición se anuncia como 16/9,
todos los cortos han sido pensados en origen para 1,33:1
o para un estricto 1,66:1, con lo cual el formato real
es 4/3 en todos ellos. Señalar
también
que la imagen se inserta en un delgado marco negro,
con el objeto de evitar el overscan de los televisores
y que se pueda disfrutar del arte de Servais sin recortes.
Sonido/Idiomas/Subtítulos
Si pasamos al apartado
audio, la edición se presenta en dolby
digital estéreo. No se aprecian defectos o problemas,
excepto en el primer corto donde se escucha un efecto
de chisporroteo de fondo, nuevamente atribuible a la
edad del mismo, y que, como parece norma en la edición,
se ha elegido no restaurar.
Se puede elegir entre tres
idiomas: francés, holandés e inglés.
Las dos primeras lenguas parecen una elección
lógica, ya que Bélgica es una nación
bilingüe, mientras que la última constituye
una bendición para el cinéfilo extranjero.
No me extrañaría que hubiera sido elegida
para dar mayor proyección internacional a la
edición.
Sin embargo, aquí aparece
otro de los peros de esta edición. La mayoría
de los cortos son mudos, aunque con gran importancia
de música y sonido, con lo cual los subtítulos
no son necesarios. En otros la lengua elegida es el
en francés, y los subtítulos aparecen
con la puntualidad y precisión requerida. Sin
embargo, en varios Servais ha optado por el inglés
(un inglés algo de pacotilla, todo hay que decirlo,
pero inglés al fin y al cabo) y, como en tantas
otras ediciones, se ha olvidado la existencia de sordos
ingleses... o de muchas otras personas que sólo
alcanzan a entender el inglés escrito. Como
pobre consolación, señalar que sí aparecen
los subtítulos en francés y holandés.

Extras
Con lo anterior bastaba
para satisfacer el apetito de cualquier cinéfilo,
pero los editores han decidido que nos indigestemos,
preparando un suculento postre en forma de extras.
- Fragmentos de otros
cortos no incluidos en la edición y del
largo Taxandria de 1994. Tengo que reconocer
que este fragmento me hizo mesarme los cabellos,
tanto por su belleza, como por no haber detectado
algo así en el radar cuando se estrenase.
Si se estrenó, claro, todo hay que decirlo.
- Entrevista-Abecedario.
Treinta minutos de Servais hablando de su arte y
de las razones que tuvo en hacer lo que hizo. Repito, hablando
de su arte, nada de anécdotas bobas de
rodaje. Idioma francés pero subtitulado correctamente
al inglés.
- Documental “Oude
Meesters” (Antiguos maestros) de 2002.
Formato 16/9, idioma holandés, pero nuevamente
con subtítulos, aunque esta vez no puedo
opinar de su correción. En él, Servais
es tratado como un artista del siglo XX, tan importante
como pudieran ser los cubistas o los surrealistas.
- Comentario del corto
Papillons de Nuit, a cargo del propio artista.
Idioma inglés, holandes, y frances, pero
sin subtítulos.
- Álbum de fotos, no
de los cortos, sino de la vida del artista.
- Biografía
y filmografía del Artista.
- La Servaisgraphique,
un estudio sobre como consiguió Servais la
mezcla de imagen real y dibujo animado, antes de
la llegada del ordenador, por supuesto, nada que
ver con el ratón Jerry danzando con Gene Kelly
o, en términos más reciente, Roger
Rabbit. Un estudio realmente revelador sobre la imaginación
y creatividad de este artista.
Conclusión
Como ya se ha señalado en otras
ocasiones, no hay mayor placer que contemplar la evolución
completa de un artista, desde sus primeros pasos hasta
su madurez, así como las decisiones, conquistas
y renuncias que componen su carrera artística.
En este sentido una edición
como esta es un regalo para el cinéfilo, tanto
por la calidad con la que han sido transferidos y presentados
los cortos, como por el hecho de que nos encontramos
ante la obra de un artista en perpetua evolución,
que nunca se repite, y cuyo tema es siempre la condición
humana, con sus grandezas y sus limitaciones.
Sólo cabe lamentarse de la
falta de subtítulos ingleses en parte de los
contenidos y, por supuesto, de que no haya sido aún
más
completa de los que es.
|