trendesombras.com Num #0 - Septiembre 2003


El uso de terminología geométrica es una constante en el análisis cinematográfico. En las consideraciones respecto al encuadre y a la estructura narrativa de una película, las referencias a formas geométricas son usuales y en muchas ocasiones es este ámbito de la matemática el que nos ofrece la herramienta perfecta para construir discursos sobre el tiempo fílmico. En cualquier caso, parece evidente que este préstamo lingüístico es sólo un accesorio para la tarea del crítico. Sin embargo, aquí nos planteamos un juego arriesgado: la reducción de una cineasta a una forma geométrica concreta. Bueno, en realidad a un misterio geométrico, a un espejismo en el que las formas se solapan, se esconden una detrás de otra, para dotar a la visibilidad del valor de lo invisible.

Naomi Kawase fabrica círculos perfectos disfrazados de líneas paralelas. El paralelismo surge del desencuentro entre las gentes, de la pérdida y la muerte (constantes temáticas de su cine), cuya proyección, como la de las líneas paralelas perfectas, se extiende hasta el infinito. El tatuador que trabaja sobre el cuerpo de la misma Kawase en Sky, Wind, Fire, Water, Earth (Kya ka ra ba a, 2001), habla del arte y el amor como de líneas que deben permanecer distanciadas para que la obra pueda existir, porque la fuerza arrolladora del amor puede ensombrecer la propia creación, impidiendo que perviva en el tiempo. El arranque de Shara (2003) dibuja el camino, en planos secuencia, de dos hermanos que corren por calles y pasajes estrechos hasta que una misteriosa desaparición los separa. Nunca veremos contacto alguno entre ambos, la suya es una danza geométrica que a lo largo de toda la película actúa como alegoría del carácter infinito de la ausencia.

Por otra parte, Kawase, tanto en sus documentales como en sus filmes, se ha filmado en muchas ocasiones sobre el suelo de su ciudad, Nara. Hemos podido ver su cuerpo menudo y ligero, su sombra proyectada sobre la tierra, las fotografías de su infancia superpuestas a los espacios reales... siempre conformando una tensión dialéctica entre la creadora y el personaje, ¿identidades desencajadas que se rozan sin llegarse a tocar? ¿espectros polarizados para el desencuentro? No. El cine de Kawase es en realidad una batalla geométrica campal. Bajo la quietud de los paisajes, las líneas luchan por doblegar su destino, una noble contienda por la hermandad del arte y el amor, de la creadora y el personaje, de la ficción y la realidad. Así, la circularidad soterrada y esencial del cine de la directora japonesa aflora, por ejemplo, en la resolución final de sus filmes: en Shara con el regreso al lugar físico de su inicio, una vez compensada la muerte con un nuevo nacimiento; y en sus documentales Embracing (Ni tsutsumarete, 1992) y Sky, Wind, Fire, Water, Earth cerrando las heridas abiertas en su planteamiento inicial mediante el encuentro de Kawase con su padre y la reconciliación con la figura paterna tras su muerte.

Tren de sombras Núm. 3, abril de 2005.
© Manuel Yáñez Murillo y Tren de sombras.

KAWASE Y LA GEOMETRÍA
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1. Shara y lo in/visible
Por Jose Manuel López
2. Kawase y la geometría
Por Manuel Yáñez Murillo
3. Abrazando el aire
Por Adrian Martin
4. Fantasmas
Por Lorena Cancela
5. Llueve en Nara
Por Fermín J. Martínez